Yo no sé que viene después

Yo no sé que viene después

Hoy si me pronuncio sobre lo que estamos viviendo. He leído, visto, escuchado, indagado por diferentes vías para intentar comprender mínima-mente que es lo que ha pasado los últimos 15 días. Como persona responsable y consciente de la parte que podemos cumplir cada uno, llevo confinada desde el día 13 de marzo, momento en el que nos prohibieron ir a nuestro trabajo. El jueves día 12 tuvimos una reunión de urgencia para valorar la situación que se nos presentaba y la parte de responsabilidad que nos tocaba a cada uno. Trabajo en una escuela como monitora de comedor y ocio, he sido testigo el ultimo mes y medio de como las aulas estaban casi vacías por enfermedades infantiles comunes a la edad. He pasado un resfriado detrás de otro los últimos meses por estar en contacto con esas «chispitas» vibrantes de 4 y 5 años a las que adoro. Ha sido un tiempo complejo, me he cuidado mucho, lo más importante en mi trabajo es el bienestar de los niños. Esto no lo esperábamos, nadie podía imaginar llegar a una reclusión de tal magnitud y a la gravedad de esta situación en tan pocos días.

Voy a ser sincera, quizás mi desconocimiento o inconsciencia me hacen sentir protegida. El virus no me da miedo. Si, me «pre-ocupo» por empatía y por la complejidad de la situación. Siento compasión de toda la gente mayor que está siendo victima de esta tremenda ola de contagios y muertes, de como el temor se está adueñando de ellos y como podemos colaborar a minimizar los efectos de todo esto. Mis padres se encuentran entre la franja de riesgo, bajo recomendaciones nuestras están confinados al máximo, pero mi padre está en tratamiento oncológico y se ve obligado a seguir sus visitas al hospital. Simplemente puedo transmitirles confianza y valor, no les queda otra. La verdad es que no creo que a su edad tuvieran la mínima sospecha de lo que están viviendo estos días. Entre el bombardeo informativo que reciben y una sorprendente desconfianza en que la realidad sea la que cuentan los medios, se manejan cada día superando la situación como pueden. Hijos de una posguerra, imaginaban que lo peor a vivir, ya les había tocado en sus años jóvenes. Acomodados ahora a otro ritmo y tranquilidad, esto supera sus expectativas y también las nuestras.

Hace muchos años por allá en el 2008, realizaba talleres de crecimiento personal y autoestima en diferentes centros. Por 18 meses tuve la gran suerte de dirigir un grupo de charlas y encuentros divulgativos en ámbitos tan variados como las Constelaciones familiares, la Cábala, la Medicina China o la Riso-terapia. Amigos del crecimiento personal, con entrevistas y talleres gratuitos por parte de gran variedad de profesionales. Por unos 6 años tuve contacto con maestros y personas muy comprometidas en el crecimiento y desarrollo del ser humano. Me remito a esas circunstancias y fechas, por que ya entonces se barajaba la necesidad de un cambio a nivel mundial y la posibilidad de elevar la conciencia de la humanidad con diferentes técnicas o conocimientos. El despertar espiritual colectivo era un pronostico asegurado, lento pero progresivo. Entre la información que me llego por diferentes vías en esos años, una parte importante contenía datos sobre sospechas de conspiraciones y manos ocultas con intereses en evitar tal despertar colectivo, reducir el porcentaje de humanos en el planeta y debilitar las libertades de la población.

Por años deseé que esto fuera cierto, deseé que la humanidad despertara de su letargo en la matrix y traspasara el camino entre la realidad y la relatividad de las cosas, que fuera capaz de cuestionarse y ver por ella misma la farsa en la que nos movemos y de la que formamos parte, mejor dicho …Que alimentamos entre todos. Me formé y titulé para poder acompañar a grupos en el empoderamiento personal. Durante los años ejerciendo de Coach, me sentí más realizada que nunca, tenia la vibración por las nubes, vi a muchas personas transformarse y atreverse al auto conocimiento y la introspección. Pero llegó un día en el que tire la toalla, algo no me cuadraba. Me di cuenta de como el humano necesita «muletas» para caminar y cuando se acostumbra a ellas, prefiere que alguien lo ayude o salve antes que pensar y actuar por el mismo. Me di cuenta de que lo que creía una acción de colaboración o acompañamiento hacia formar personalidades libres, estaba derivando justo en lo contrario. Mis alumnos se apegaban aún más a cualquier cosa que pareciera encontrar una respuesta. Persistí por un tiempo y después de acompañarlos por caminos que consideraba herramientas de poder y liberación, me desanime, al ver que seguirían buscando en cualquier «dinámica» o «gurú» un comodín más que una respuesta. Como en su momento fui yo misma una buscadora insaciable, mis alumnos andaban dando saltos en diferentes metodologías y conocimientos, uno tras otro y sus vidas seguían igual o peor. Entendí que cada uno tiene su proceso y preferí respetar el de los demás y centrarme en el mio que bastante falta me hacía. Elegí respetar y hacerme a un lado.

Después de una formación que me sacudió de pies a cabeza, deje de dar clases y me fui a vivir a otro país por un año. Descubrí que yo no podía ayudar a nadie por la simple razón de que, lo que estaba ofreciendo a los demás, a mi misma me retraso muchos años en el camino de vivir consciente y libremente. Así que solté mi necesidad de comunicar y guiar a los demás y me dedique a la introspección sincera. Descubrí que a veces vivir es muy simple y la gratitud es esencial para crecer. Empece a comprender al otro sin pretender cambiarlo y ahí me acepté a mi misma en plena transformación.

Mi vida sigue transformándose cada día y a veces, como ahora a una velocidad insospechable. YO NO SÉ QUE VIENE DESPUÉS. Pero lo que si sé, es que yo no puedo controlar el mundo, ni siquiera mi parcela más cercana. Esta situación que se sucede a nivel mundial está sacando lo mejor y lo peor de todos nosotros. Es una oportunidad de Oro, es tan fuerte y tan valioso lo que está pasando, que el que sepa o pueda aprovecharlo para conocerse y descubrir su verdadero Ser, va a salir muy fortalecido. Dicen que toda crisis te trae una oportunidad y me consta que a nivel personal es cierto. Pero en esta crisis que nos envuelve hay un factor muy poderoso, está en juego la salud y la vida de muchas personas y esto genera Miedo.

El miedo te paraliza o te obliga a salir corriendo, lo segundo no podemos hacerlo y lo primero nos ha sido impuesto. La calidad del humano medio es de bondad y colaboración. En estos días la respuesta que sé está viendo del ciudadano común es emotiva como mínimo, por no decir magnifica y excepcional. Estamos asumiendo y dándolo todo a la vez, para que esto se termine pronto y de la mejor manera posible. Pero hay cosas que no podemos controlar, cosas que no sabemos y no sabremos nunca seguramente. Esta situación generalizada esta abriendo los ojos a mucha gente y ojalá cuando todo pase lo recordemos. Digo recordemos por que esta crisis nos está haciendo ver los verdaderos valores. Algunos de nosotros estamos bien, otros estamos separados de los seres más queridos, otros tienen a familiares o amigos en estado critico y en otros casos, están ellos mismos en estado grave o han perdido a algún ser querido.

Si en estos momentos no comprendes lo que realmente te muestra la circunstancia, si sigues creyendo que cuando todo termine las cosas seguirán como antes, es que la prepotencia se adueño de ti. Esta pandemia que esta recorriendo el planeta es una ducha de humildad para cualquiera que hasta hace 15 días ponía sus sueños por delante de su día a día. A mi misma me bajo de un golpe, cuando el día 13 por la tarde tuve que suspender un viaje de vacaciones con mi familia, con el que había soñado hacia muco tiempo. Hasta hace 15 días creía que podía enfocarme y volcar mi energía mental, en aumentar mis ingresos para viajar y disfrutar más. Hoy ni me importan ninguno de los planes que tenia a futuro próximo, me importa mi marido, mis tres hijos, mis padres, mis amigos, mis mascotas, mi libertad de movimiento, mi tiempo…y además he tomado conciencia de lo afortunada que soy por vivir en el campo y tener un espacio para caminar, pasear, tomar sol y observar este mundo natural que te conecta con la vida misma.

Disfruto de un privilegio que no hubiera tenido 7 meses antes cuanto por fuerzas mayores tuve que mudarme sin pretenderlo y volver a esta vieja casa y comenzar de nuevo. En esos momentos asumí los cambios involuntarios que la vida me impuso, igual que ahora nos toca a todos asumir este reto, y sabéis…me rendí a la situación, la acepte y me transforme. No intenté luchar ni resistirme, no gaste ni una pizca de energía en algo donde yo no tenia opción, como tampoco tenemos muchas ahora. Nuestra opción está en como lo vamos a utilizar, como vamos a dar la vuelta a todo lo que nos toca vivir para convertirnos en mejores personas y en un futuro más comprometido con mejores soluciones.

YO NO SÉ QUE VIENE DESPUÉS…pero elijo confiar en que todo estará bien. Quiero acordarme de estos días por mucho tiempo y saborear el valor de lo que SÍ importa. Ojalá te pueda traspasar una parte de mi fe en que todo este proceso será para un bien mayor a la humanidad. No importa si hay alguna conspiración o todo fue un accidente. Este momento tiene que transformarnos, tiene que abrirnos los ojos y salvar las diferencias que generan tanto malestar a la humanidad.

Si tú estás bien, yo estoy bien y uno sin el otro no tenemos sentido. Si perdemos libertades por una serie de restricciones o plan de sometimiento, claro que importa…Encontraremos la manera de volver a vivir con ilusión y poniendo Corazón y recuperar los verdaderos derechos. Esta bien lograr objetivos y cumplir sueños, Sí…esta muy bien. Pero tal vez ahora, vamos a priorizar nuestras necesidades vitales, que son compartir y amar a los nuestros. Dedicar un tiempo de nuestra antes, repleta agenda, a cultivar-nos y cultivar las relaciones. Ser capaces de aplazar, postergar y anular todo lo que no encaje con nuestras verdaderas necesidades.

En definitiva, crearnos prioridades…Atrevernos a vivir plenamente lo que importa y creo que en este momento, todos comenzamos a tener claro lo que verdaderamente importa. Cada cual lo suyo, ni mejor ni peor…Las decisiones las tomas tú, tus necesidades y las de los que amas. Hacer de este camino llamado vida algo un poco más simple, más ameno. Vivir agradeciendo, compartiendo y saboreando cada instante.

Te deseo salud sobre todas las cosas para ti y los tuyos y mucha fuerza para superar este tiempo que nos toca vivir. Confía en el proceso y rindete a la situación de evolución. La lucha, la desesperación, el miedo y la tristeza debilitan el sistema inmune de cualquiera. Intenta enfocarte en alguna pasión, en cualquier cosa que haga vibrar tus sentidos. Distráete, cuídate…habla con tus seres queridos, comunícate y si quieres…Coméntame como lo llevas, gracias por leer!

4 comentarios sobre “Yo no sé que viene después

  1. Quanta llum en aquestes paraules, quant d’enteniment, m’he sentit acompanyada i agraïda de llegeir-te. Llarga vida a #comersinculpa i una abraçada de gegant a tots els éssers que formeu aquesta bonica familia. Muuuaaaaaacks!

  2. Gracies Eva per les teves paraules d´ànim i per compartir amb nosaltres els teus sentiments!!! Aviat ens podrem fer una abraçada que fins ara no sabiem que ens feia tanta falta.

    1. Gràcies infinites a tu Lidia. Els meus millors desitjos per a tots vosaltres i ens queda pendent molt més que una abraçada … tinc moltes ganes de veure’t.

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