El Carnaval de la vida

El Carnaval de la vida

Damos la bienvenida al Carnaval, pasión de muchos tanto como participantes, como espectadores. En mi ciudad esta tradición está muy arraigada, aquí se vivió incluso en tiempos de represión durante el siglo pasado. La gente del pueblo se reunía secretamente en sociedades para celebrar sus bailes de disfraces en privado. Existen una gran cantidad de sociedades y comparsas que se preparan durante todo el año para este evento de unos pocos días. Donde yo vivo y en muchos lugares de España, casi la totalidad de la población participa en alguna de las desfiladas de carrozas o comparsas que durante una semana entera tienen lugar. Muchas personas viven y se desviven por el Carnaval, celebran estos días y los esperan con ansia.

Es el momento de soltarse y caracterizar algún aspecto de nuestra personalidad que jamás llegaremos a expresar. Tanto realidad como imaginación se derrochan en estos días y los personajes más variopintos salen a la luz con trajes y máscaras excepcionales. La mezcla de originalidad y atrevimiento se pasea por las calles derrochando alegría y como no, un buen presupuesto.

Esta comparsa de máscaras no es más que una pequeña muestra de la realidad imperante. Escenificamos con matices coloridos cada uno de los aspectos escondidos de nuestra sociedad y de la humanidad. A veces criticando o ridiculizando temas de actualidad, otras veces exaltando exuberancia y belleza por doquier. Nosotros los «Carnavaleros» siempre decimos que realmente en estos días nos quitamos la máscara y aprovechamos para dar rienda suelta a un «Yo» más relajado, alegre y poder por unos días perder la compostura sanamente. En estas celebraciones aparcamos el sentido del ridículo en el desván y abrimos un baúl lleno de sueños y fantasía que nos transforma en un «otro» imaginado. No solo los niños disfrutan de esta fantasía, al contrario, personas de todas las edades bailan a ritmo de la música más sabrosona y lo dan todo hasta quedar exhaustos. Si nunca habéis estado en un desfile de Carnaval os animo a que seáis partícipes de estas fiestas, aunque sea como observador o a través de algún video en las redes.

Lo que sucede y me consta que todos lo sabéis, es que hay otro Carnaval que dura todo el año y donde uno quizás… No lo pasa tan bien. Un constante transformismo cotidiano que agota al más hábil e inteligente de los artistas. Con tanto dar la talla y aparentar, incluso en el mundo del Crecimiento Personal y la Motivación, nos encontramos con personalidades cuando menos, dudosas.

¿Qué sucede cuando nuestras máscaras se apoderan de nosotros en lo cotidiano y pasan a poseernos anulando nuestra verdadera personalidad?.

El que más o el que menos las usa para sobrellevar su día a día sin mayores incidentes, adaptándose al entorno de la mejor manera posible. A veces esto supone colocarse la máscara de buena persona, otras veces la de referente con autoridad, otras incluso la de mindundi sumiso que sonríe por debajo escondiendo las ganas de pisar a alguien o salir corriendo hacia cualquier lado.

Además tenemos varias máscaras en uso, una para el ámbito laboral, otra para la familia, la de encuentro con los amigos…etc. Están todas colgadas en un perchero invisible en la entrada de nuestra casa y además hay una en nuestro baño, al lado del espejo para ensayar mientras nos vamos acicalando por la mañana y asegurarnos de que al salir se muestre lo que queremos mostrar, solo eso y no más.

La situación en sí la normalizamos y nos acostumbramos tanto a usar estas representaciones de nosotros mismos que llega un día cualquiera al levantarte por la mañana y mírarte en el espejo, no sabes ni quien eres. Has pasado tantos años cambiando de personalidad y adaptándote a tus circunstancias que tu Yo real se ha quedado arrinconado quien sabe donde. No te encuentras, no te reconoces, no sabes ni quien eres ni qué quieres realmente en esta obra llamada Vida. Lo peor es que ni te tomas el tiempo para encontrarte debajo de tanto maquillaje. Si te funciona, adelante…sigue así. Pero si no te sientes feliz o al menos motivado a serlo un poco más…Te insto a que revises cuantas capas llevas puestas y una por una las vayas soltando.

Tienes varias opciones: purgarte interiormente hasta devenir cual bebé recién nacido o … Seguir en este carnaval manejando tu ropero según convenga, vistiéndote para cada ocasión hasta que te agotes la energía (entre otras cosas).

La primera opción te hará pasar por emociones dolorosas como la vergüenza o la inseguridad. Una vez superado el miedo a mostrarte tal cual, vas a devenir un ser tan libre que jamás vas a querer disfrazarse de vuelta. La segunda te puede funcionar de por vida, pero no pidas que todos te sigan el juego…siempre habrá quien vea más allá de lo que muestras y si con suerte, son personas crecidas espiritualmente te dejarán en paz con tus miserias. Si te mueves en un mundo de carnaval perpetuo, puede que la gran mayoría te ria las gracias y comparta tu fiesta, pero tarde o temprano tu cuerpo y tu mente se deprimirán al no poder sentir la libertad de SER verdadero contigo mismo.

Que tengas un feliz y divertido Carnaval, dure el tiempo que dure…Que saque lo mejor y lo peor de ti por estos días y, que seas capaz de reconocerte en cada máscara.

Y durante el resto del año…Vístete de Ti mismo, ¡te sienta Genial!

¡Gracias!

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